Día Mundial del Medio Ambiente: Cuidar la Casa Común
En un mundo cada vez más marcado por el deterioro ambiental, el cambio climático y la pérdida de biodiversidad, el cuidado del medio ambiente se ha convertido en una urgencia ética, social y espiritual. Desde nuestra Fundación Educativa de Franciscanas Ana Mogas, inspirados en la figura de San Francisco de Asís, queremos alzar la voz y renovar nuestro compromiso con la Casa Común, promoviendo una conciencia ecológica profunda en nuestras comunidades educativas.
San Francisco de Asís: El Santo de la ecología
San Francisco de Asís, patrono de los ecologistas y modelo de humildad, fraternidad y amor por todas las criaturas, nos enseña a vivir en armonía con la creación. Su cántico de las criaturas, el “Cántico del Hermano Sol”, no es solo una bella poesía medieval, sino una auténtica declaración de amor y respeto por la naturaleza, que nos interpela hoy más que nunca.
Francisco no veía la creación como un recurso para ser explotado, sino como un don para ser amado, agradecido y cuidado. Su espiritualidad nos impulsa a cambiar el paradigma de dominio por el de comunión, reconociendo que todos los seres estamos interconectados.
La Laudato Si’: Un llamado profético
El Papa Francisco, cuya vida y pontificado dejaron una huella profunda en la Iglesia y en el mundo, fue una voz profética en defensa del planeta. En su encíclica Laudato Si’, nos ofreció una hoja de ruta para afrontar los desafíos ecológicos con responsabilidad y esperanza. Nos recordó que “todo está conectado” y que el clamor de la tierra y el clamor de los pobres son el mismo.
Desde nuestra Fundación Educativa, acogemos su legado con gratitud y compromiso. Nuestros colegios siguen siendo espacios privilegiados para educar en la ecología integral, que abarca no solo el respeto a la naturaleza, sino también la justicia social, la paz y la solidaridad.
Educar para transformar
La educación es clave para generar un verdadero cambio cultural. Por ello, nuestros centros incorporan progresivamente proyectos y acciones que promueven una conciencia ecológica:
- Huertos escolares y espacios verdes que enseñan el valor de la tierra, el ciclo de la vida y la importancia de una alimentación sostenible.

- Campañas de reciclaje y reducción del consumo que ayudan a tomar conciencia del impacto de nuestros hábitos diarios.

- Celebraciones ecológicas y voluntariados como el Día del Medio Ambiente, la Semana de la Creación o la Fiesta de San Francisco, que integran la fe con el compromiso ambiental.

- Proyectos interdisciplinares donde se aborda el cuidado del medio ambiente desde las ciencias, la ética, la religión y el arte.

No se trata solo de actividades puntuales, sino de sembrar en los corazones de nuestros alumnos y alumnas una semilla de respeto, admiración y responsabilidad hacia la creación.
Gestos concretos, cambios reales
Cada gesto cuenta. Cada pequeño cambio en nuestro estilo de vida puede marcar una gran diferencia. Como Fundación, también revisamos nuestras prácticas institucionales para ser coherentes con nuestra misión:
- Promover el uso responsable de la energía y el agua en nuestros edificios.
- Reducir el uso de papel, fomentar la digitalización y evitar materiales de un solo uso.
- Optar por proveedores y productos sostenibles y éticos.
- Fomentar la movilidad sostenible entre el alumnado y el personal educativo
Sabemos que no basta con sensibilizar; es necesario actuar. Por eso, aspiramos a que nuestras comunidades educativas se conviertan en verdaderos “semilleros de esperanza” ecológica.
Espiritualidad y ecología: Una sola misión
Para nosotros, cuidar el medio ambiente no es una moda ni una opción más entre otras: es parte de nuestra identidad cristiana y franciscana. Como educadores, queremos formar personas capaces de “ver con los ojos del corazón”, de admirar la belleza de la creación y de comprometerse activamente en su defensa.
La espiritualidad franciscana nos ayuda a redescubrir el asombro y la gratitud ante la vida. En un mundo que a menudo vive desconectado de la naturaleza y atrapado en la lógica del consumo, queremos proponer una mirada alternativa, más sencilla, fraterna y solidaria.
Por ello, como Fundación Educativa reafirmamos nuestro compromiso con el cuidado de la Casa Común. Nos sentimos llamados a ser sembradores de una nueva cultura ecológica, inspirada en el Evangelio, en San Francisco de Asís y en el Magisterio de la Iglesia.
Invitamos a toda la comunidad educativa —alumnos, familias, docentes y personal no docente— a sumarse a esta misión. Porque cuidar el planeta es cuidar a las personas. Porque amar la creación es responder al amor de Dios. Porque no hay verdadera educación sin conciencia ecológica.



