Objetivo del año

"Conectamos"

Como cada año, queremos comunicaros el objetivo que dará unidad a nuestra tarea educativa en el curso 2025-26. Siguiendo los valores destacados en nuestra Propuesta Educativa, y que vamos trabajando de forma periódica, nos corresponde ahora profundizar en el valor de la apertura a la trascendencia.

Como miembros de una comunidad educativa que vive la espiritualidad franciscana y el carisma de María Ana, tenemos el compromiso de ayudar a nuestros alumnos y alumnas a descubrir su interioridad, abrirse al misterio y conectar con lo esencial. Queremos que nuestros colegios sigan siendo lugares donde se cultive el silencio, la interioridad, la búsqueda de sentido y la experiencia de Dios como fuente de vida, de conexión y de esperanza.

Para ello, concretamos nuestro objetivo como sigue:

“Abrirnos a la trascendencia y a lo esencial, conectando con nosotros mismos, con los demás, con Dios y con la vida.”

Por esa razón, el cartel que nos acompañará este curso representa de manera simbólica este camino hacia la trascendencia. El fondo muestra un cielo estrellado, entre el amanecer y el anochecer, evocando ese momento de transición que nos conecta con el asombro, el silencio y la búsqueda interior. Nos recuerda al Cántico de las Criaturas de San Francisco, en el que la creación es reflejo de la belleza de Dios.

En el centro aparece la palabra “conectamos”, lema elegido por toda la comunidad. Es una palabra en plural, que expresa la voluntad de construir vínculos profundos y auténticos. La letra “t” está representada por la Tau franciscana, símbolo de vida, entrega y redención. Sobre ella, los arcos del símbolo del wifi —en los colores de nuestra identidad visual— representan esa conexión invisible pero poderosa, como la fe, como la espiritualidad.

Los protagonistas del cartel son niños con prismáticos, que miran con alegría y deseo de descubrir. En sus lentes aparecen los símbolos de nuestros factores críticos de éxito:

  • una hoja (sostenibilidad y cuidado de la creación),

  • una cruz (dimensión pastoral y espiritual),

  • un engranaje (transformación educativa),

  • y unas manos abrazándose (cuidado y vínculo humano).

Estos elementos expresan la mirada integral que queremos cultivar: educar no solo para saber, sino también para ser, para convivir, para trascender.

Por último, unas líneas de luz unen a los niños con el lema. Estas líneas, que no se cierran, evocan el dinamismo de la vida, la apertura constante y la presencia de Dios que, sin hacerse evidente, nos envuelve y acompaña. Son también símbolo de la tarea educativa: más que cerrar caminos, los iniciamos.

Este cartel no es solo una decoración. Es una brújula. Un recordatorio de que estamos llamados a educar con el alma abierta, a enseñar desde el silencio, a conectar con lo que realmente importa.

Señas de Identidad

Y en nuestra vida hay elementos que están presentes, y que han de ser nuestras señas de identidad, como Hijos de Dios y como personas que vivimos en la espiritualidad franciscanas continuadores del Carisma de nuestra fundadora y que se presentan a través de las distintas esferas de colores:

 

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Cuidado de las personas

Cuidado de las personas

La solidaridad. Representado en la esfera azul con dos manos entrelazadas que muestran apoyo y ayuda. No estamos solos, vivimos en comunidad y nuestra relación con el prójimo ha de ser de cercanía y fraternidad..

Cuidado de la creación

Cuidado de la creación

Simbolizado en la esfera verde con el símbolo de una planta. El cuidado de la Casa Común es nuestra responsabilidad, es un regalo que debemos cuidar y mantener.

Cuidado Interior

Cuidado interior

Cuidado de la mente. Cuidar nuestro interior, buscando el desarrollo personal y el crecimiento interior, se escenifica en la esfera amarilla.

Relación con Dios

Relación con Dios

A través de la esfera naranja y la cruz, defendemos que la vida completa es la que está en íntima relación con Dios. Además, Él es la muestra absoluta de Vida, ya que a través de la muerte Cruz nos da la Resurreción. Cristo nos da un nuevo sentido a la vida, y solo a través de Él la podemos encontrar: “YO SOY EL CAMINO, LA VERDAD Y LA VIDA”

Hagamos caso al lema que nos guiará este curso escolar, para que, con nuestras palabras, gestos y silencios, seamos capaces de construir vínculos profundos y decir al mundo, con esperanza: «¡Conectamos!»